martes, 18 de marzo de 2014

Pequeña (II)

La primera vez que pregunté, te escondiste detrás del muro. Guardaste silencio.
En el segundo intento María, tu mamá, abandonó la cocina, y quise resolver mi duda.

-¿Qué piensas? ¿Qué sientes?

-Es recordar todo…

Callaste de nuevo. Miré tus ojos negros.

-¿Qué pasó, hija?- dijo María al regresar.

-Estaba hablando de Vladimir.

Vladimir, tu papá.

Ayer llevé el libro a tu casa y no estabas, pequeña. Entre las páginas, la historia de tu mamá; y de tu papá, desaparecido por los armados. Leíste en la noche antes de mi regreso. 
Tan insolente preguntarte por ese hombre del que mis letras traen recuerdos dolorosos.

La tristeza que avivé se conserva indeleble en algún lugar. Las palabras fueron escasas. Tus ojos acuosos, oscuros y tristes pronunciaron su nombre: Vladimir.

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