domingo, 14 de abril de 2013

ADIÓS


El corazón sigue latiendo y los ojos observando; los perros no ladran más, las luces se apagan, los carros se detienen, los aviones se caen, el pueblo pierde vida y se sumerge en un silencio sepulcral. Todo se detiene y escucho los gemidos del pecho y miro cómo burbujea la camiseta presintiendo la despedida inevitable. Ya no se oyen las garzas en bandada haciendo la música de la tarde melancólica, ni el sol ilumina el valle en tinieblas. Respiro fuerte y las frases no tienen la puntada fina de un buen tejedor. Salen y salen palabras mientras mi mundo se detiene: se ha petrificado cuanto observo y mis latidos se hacen más fuertes y los ojos humedecen el manto de las ilusiones, cuan inmaculada prenda que se le escapan las esperanzas y sus hebras se manchan con la oscuridad del dolor y del adiós. Es el adiós, una despedida que para el tiempo y destruye cuanto rodea; es el adiós que desgañita el corazón y que destroza el mundo que había germinado.