Estaba pensando en ti, pequeña,
hasta que apareciste envuelta en fuego subiendo por la calle. El vestido
ardiente, vivaz, rojo, encendió la opacidad de la tarde. Cruzaste al lado de un
hombre.
Hace un par de horas, sentada
en la cocina, pasaste una de tus uñas por mi brazo. Susurraste con tu mano. No
hice caso. Te entendí. Hui. Tienes 17 años, mujer de fuego, ojos oscuros,
labios resecos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario