lunes, 19 de enero de 2015

Yo te miro abuela

Yo te miro abuela. Sentada en el patio bajo la sombra del aguacate te empequeñeces, tantito a tantito, como si estuvieras yéndote, dejándonos, ocupando cada vez menos espacio en la tierra, en mis días. 

Hace un tiempo –muchos años ya- tus omoplatos eran como alas, tu sonrisa a grandes dientes, tus manos callosas rozaban mis mejillas. Un ángel, me decía, mi abuela nunca se enoja, siempre me quiere, nunca me rechaza, me da un beso y me sabe a chocolate. Dulcecita.

Te atisbo con tu peinilla negra intentando dominar los cabellos. Te veo como una cebra, unas partes blancas, otras negras. Desnudos tus cabellos. Caminas con un paso lento, sin afán, acompañada, sostenida por las manos que no quieren que te vayas. 

Qué frágil te ves, tu espalda retorcida, tus brazos timoratos muy claros, tus piernas manchadas. Cualquiera te adormecería al cubrirte y tú no te dejarías. Hace días papá dijo que dormiría contigo porque no puedes dormir sola. Si te dejáramos, de golpe echarías a un lado el oxígeno que aún te alimenta.

-Mija.
Le dijiste a mi mamá un poco asustada.

-Yo no voy a dormir con él. Hace 30 años que no duermo con un hombre. Yo no me voy a acostar para que me violen.

Nuestra risa.

Tu hijo, él, tus olvidos, tus lugarcitos de lucidez, tus sombras de no sé quién es usted.

-Tranquila abuela, yo duermo con usted. Acuéstese tranquila.

Durmieron.

Yo te miro abuela con la llama del que se resiste a imaginar que en pocos días te irás. Yo te miro abuela con el miedo a que un día cuando me levante de mi cama y vaya a la tuya no se te infle el pecho y no me digas lo de siempre.

-Ya vino a joderme la vida. 

Yo te miro abuela y me da temor. Hoy tus ojos chiquitos y tus mejillas más esponjadas, los pies morados e inflados de pánico. Hoy, abuela, te noto diferente. Tantito no más. 

Tan extraño decirte abuela, tal vez lo escribo para que alguien que no eres tú comprenda que me refiero a Mamita, tú mi mamita, porque nunca aprendí a llamarte Marta Inés sino a nombrarte con el amor más limpio, dulcecito como tus besos de chocolate, Mamita, mi mamita. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario