El día en el que la fuente se
secó, la amargura se quedó en mi mente como el pasado en Estambul. Noches y
noches quise llorar y no pude más que mirar la lluvia y escurrir mi mente en
lágrimas. Mi rostro empalideció y las venas saltaron a la superficie. El agua
de mi cuerpo se filtró en sudor; entendí que llorar era un privilegio del que
tendría que carecer.
domingo, 25 de noviembre de 2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
CARAS
En esta ciudad caminan en todas las direcciones y nadie se
detiene. Huyen despavoridos y sus rostros son oscuros y sin relieves. ¿Desde
cuándo ojos, nariz y labios se perdieron en estas calles? Aunque intento
descifrar, sólo encuentro caras que han dejado de ser inmaculadas y se han
ennegrecido poco a poco. Ya nadie se expresa, hoy extraño una sonrisa o espero
una lágrima para estremecerme. La alegría y la tristeza se han esfumado, el
amor y el odio se han extraviado. Hoy la gente camina sin expresar al menos la
rabia que producen estas calles aceleradas.
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