jueves, 3 de abril de 2014

Opacidad

Esas gotitas que riegan los campos de tus mejillas son la marca acuosa de la desesperanza. Ni los lentes gruesos ni la lupa que sostienes en tu mano derecha son suficientes para que entiendas las letras pequeñas del mensaje en tu teléfono. Desconsolada recuestas tu cabeza en la ventana y arrojas con desparpajo el celular en una bolsa. Barres con rabia las lágrimas de tus ojos nublados, que de a poco se esconden como el ocaso del sol.

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