Mariposa, te estoy esperando. Aguardo por tus alas y tu vida libertaria, por tu cuerpo desdoblado en el frío de este cuarto.
Como oruga escalaste en la pared y atrás de una pieza de aluminio te sumergiste. El negro y naranja de tu cuerpo se disecó en un café inerte, una bolsa redonda que araña la pintura blanca.
Cuando nazcas abriré la puerta para que salgas. Aguardaré por el vuelo de la vida en estas paredes con sabor a muerte.