Siento tanto aire en este cuarto que a veces me ahogo. Tu
cuerpo cálido ha dejado un espacio vacío en este lugar y el aroma que empapaba
mi nariz se ha esfumado entre el frío de la noche. El olor de la almohada es
insípido como el agua. No has dejado ni tu cabello enredado y en mis oídos sólo
retumba tu risa burlesca que flota en el silbido de esta soledad.
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