En esta ciudad caminan en todas las direcciones y nadie se
detiene. Huyen despavoridos y sus rostros son oscuros y sin relieves. ¿Desde
cuándo ojos, nariz y labios se perdieron en estas calles? Aunque intento
descifrar, sólo encuentro caras que han dejado de ser inmaculadas y se han
ennegrecido poco a poco. Ya nadie se expresa, hoy extraño una sonrisa o espero
una lágrima para estremecerme. La alegría y la tristeza se han esfumado, el
amor y el odio se han extraviado. Hoy la gente camina sin expresar al menos la
rabia que producen estas calles aceleradas.
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