Volví a probar de la cuchara dirigida por tu mano como avión en el aire. Se devolvieron los años, viajé en los recuerdos y me hallé como el niño del que me despojó el tiempo.
Sentado frente al plato mis piernas largas se cruzaron en el suelo, abrí la boca esperando un nuevo vuelo, y la mano de mamá rebobinando mi historia, haciéndome comprender que a pesar del tamaño de mi cuerpo no he dejado de ser un niño.
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