Mis caricias ya no te seducen. Antes tus piernas estaban
calientitas y yo me pegaba a ti para liberar ese frío que me carcomía. Mi aire
tibio te llegaba al cuello y bajaba por toda la espalda. Tus poros se alteraban
y cerrabas los ojos, abrías la boca y esperabas un beso.
Hoy ya no te seduzco y tu piel no arde. Está fría cuando la
toco, me ignora cuando la beso. Te aprieto contra mi pecho y tus senos ya no me
sonríen. No hacemos el amor y me marcho con la cabeza gacha y la piel
petrificada por las preguntas.
Vuelvo a casa y me tomo un vaso de leche, prendo la
televisión y me escondo entre las cobijas. Sueño que duermo contigo y es la
almohada la que me pide a gritos que quite mi pecho de ella.
Al levantarme ese viento que sopla con rabia me vuelve
atrapar, ya no es como cuando te abrazaba toda la noche y sentía ese calorcito
que me embriaga todo el día. Cuando te sentía calientita, sonreía apretado a tu
piel desnuda, a tus senos sonrientes, a tus piernas coquetas.
Hoy, cuando mis caricias ya no te seducen y tu piel está
arisca con mis manos, regreso de nuevo a casa con el cuerpo vacío pensando que
era mejor cuando te sentía calientita.

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